ene
2010
Juntas para siempre
Escrito por Pilar Mejia en Cocina, Comedor, Electrodomésticos, Espacios, Menaje, Niños, Oficina, Otros, Tiendas on-line
Mi hermana mayor y yo crecimos juntas hasta los 16 años y compartimos además de hermano y perro, la habitación. Ninguna de las dos era especialmente desastrosa, de hecho creo que la ordenada era Paula, mi hermana, y yo era un poco caótica. Yo era la desastrosa. En todo caso el hecho de ser un par de años mayor que yo y primogénita, le dio a su temperamento un toque maternal que aun conserva en el trato conmigo, no porque aun sea un desastre sino porque sigo siendo un poco caótica.
Este fin de semana estuvo visitando mi hermana y recordé con detalle su exceso de maternalismo y su odiosa propensión a explicarlo todo, incluso lo que ha acabado de explicar. Compartíamos la habitación y yo era un desastre, pero ella era insufrible de día y de noche; hablarle era como dirigirse a un sabio iluminado. Lo que siempre le critico, y le criticaré, es que a veces ella misma se inventa las explicaciones que recita y al final se las cree.






