14
Ene
2010
Escrito por Pilar Mejia en Artístico, Baño, Diseñadores, Dormitorio, Espacios, Estilos, General, Oficina, Otros, Otros estilos, Recibidores, Salón, Tiendas on-line
Hoy fui a casa de Mónica, una reconocida estilista de la ciudad, para ser testigo y firmar en el documento de compra de su nuevo piso; una estupenda planta localizada en el centro, en un edificio del siglo XIX en muy buen estado. Quiere reformarlo pero ser respetuosa con el estilo original, yo le he sugerido rescatar todo lo que sea posible y hacer algunos cambios necesarios en los baños, la cocina y las redes de comunicación. Por supuesto quiere que lo haga yo y acepté. Mi encuentro con ella también sirvió para que me explicara como quiere que luzca su piso. Lo primero que me dijo fue que le encantan las molduras de los techos, muy altos por cierto. Dijo, que le gustaría tener una copia del David de Miguel Ángel en el salón, una alfombra imitación piel de leopardo y, si se puede, unas pajareras con canarios cerca al balcón, porque le encantan. Me habló de colores dorados, de terciopelo azul marino, verde oliva y rojo oscuro, discutimos acerca de tener plantas artificiales y al final, me confesó que adora el arte de las películas de Almodovar, sobre todo de las primeras. Por lo que veo la decoración será Kitsch, muy divertido.
Kitsch es, en relación al diseño, una tendencia que copia los estilos existentes de una manera “inferior” y, en el lenguaje más extendido, se refiere a los diseños que lucen pasados de moda, pretenciosos y de mal gusto. El estilo fue nombrado en Alemania en la década de los años sesenta y se refería principalmente a las propuestas fácilmente comercializables y al gusto “vulgar” de la nueva burguesía. Se caracteriza por ser caótico, por mezclar referencias a los estilos clásica con los modernos, por ser en esencia falso, y no querer esconderlo. Kitsh en un estilo que intenta ser algo que no es y ese es su principal valor.
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29
Dic
2009
Escrito por Pilar Mejia en Consejos, Diseñadores, Dormitorio, Espacios, Estilos, Minimalista, Niños, Otros, Otros espacios, Retro, Salón
¿Quién no deseó, sobre los 12 años, ser ya un adulto para no tener que acatar las órdenes de una madre desesperada con el desorden o de un padre preocupado por el rendimiento en el Instituto? No vale la pena recalcar lo tonto del deseo porque ahora que ya somos mayores lo que quisiéramos sería volver a tener 12 años, o mejor 16. No tener que preocuparnos por pagar los impuestos, las matrículas, la gasolina del coche y la compra mensual, y al contrario, solo hacer nuestro mejor esfuerzo por vivir en paz con nuestros hermanos y compañeros.
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29
Nov
2009
Viví en una casa que tenía un patio de sesenta metros cuadrados. Cuando la elegí pensaba llenarla de macetas gigantes una pérgola, muebeles de jardín de teca y tumbonas con cojines blancos como zona chill out. Sin embargo la casa estaba situada en una ciudad muy fría y ventosa, cuyo verano duraba poco menos de un mes y no compensaba el gasto. Además, los amigos escaseaban, y al final llegué a la conclusión de que lo mejor del patio era que el perro estaba a sus anchas y no necesitaba apenas sacarlo de paseo.
Me quedé con las ganas de decorar una superficie de esas. Siempre que veo anuncios de venta de casas y elijo las que tienen patio o terrazas, y empiezo a fantasear. Además, como me gustan las manualidades, también se me va la cabeza pensando en cojines, y cortinas de pérgolas, en mantelitos primaverales a juego con la manta del picnic, en fin. Se me va la cabeza.
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22
Nov
2009
Cuando vi los diseños del británico Jason Taylor me vinieron imágenes de mi infancia. Recordé cuando mi abuela me decía cómo le gustaba lavar la ropa a “la antigua”. Me contaba que en aquel viaje que había hecho a Colombia para a visitar a mis padres recién casados, se quedó fascinada con el lavadero que tenian en la finca. Desde aquel lavadero, situado en la parte de atrás de la casa, se escuchaba un río. El agua que salía del grifo, me decía mi abuela, salía con fuerza, y había una gran piedra donde se restregaba la ropa con un cepillo de madera y cerdas amarillas, y se usaba jabón con olor natural, como el Marsella que conocemos en España, pero que allí, cosa extraña, era azul. Restregar era la mejor manera de quitar las manchas.
Por eso es que cuando descubrí el banco de madera Scrub Together (freguemos juntos), me vino todo esto a la cabeza. Se trata de un banco de madera sencilla, con líneas levemente sinuosas, inspirado claramente en un cepillo de los utilizados antiguamente para limpiar el suelo o lavar la ropa. La parte inferior está decorada con piezas de plástico blando que recuerdan los pelos del cepillo.
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08
Nov
2009
Algo que realmente me preocupa todo los días, y a la vez me ocupa, es la necesidad que tengo de, lúdicamente, crear en mi par de niños la capacidad de valorar el medio ambiente y de enterarlos de la situación crítica que vive nuestro planeta. No con la intención de crear pánico en ellos, entiendo que son pequeños y podrían fácilmente caer en fatalismos y crearse una visión terrible de la situación, sino con el ánimo de que entiendan que en sus manos está el futuro de nuestro entorno y que es importante tomar medidas de apoyo a la ecología.
No tomamos largos baños, reciclamos las basuras, utilizamos todas las hojas del cuaderno de tareas, cuidamos de las plantas, damos caminatas por el parque, visitamos el jardín botánico, hacemos la compra y la traemos en nuestra bolsa ecológica. Todo esto hacemos y ellos saben muy bien porqué. Saben del problema y participan de la solución.

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