mar
2010
A pesar de todo amo a mi suegra
Escrito por Pilar Mejia en Diseñadores, Espacios, Estilos, General, Oficina, Otros, Otros espacios, Recursos on-line, Retro, Salón
En el momento en que damos el sí frente al altar además de estar aceptando un hombre para acompañarlo en la pena y la adversidad, en la salud y en la enfermedad estamos ampliando considerablemente nuestra familia. Una madre adicional –no me gusta llamarla suegra-, segundo padre, nuevos hermanos y hermanas, sobrinos, amigos, incluso negocios hacen parte de nuestra nueva vida sin que siquiera hayamos podido elegir.
Lo que nosotras al casarnos elegimos es un marido, nada más ni nada menos. Es suficiente ya con tener que lidiar con lo que nuestro parecer son sus defectos como para tener que adicionalmente soportar a su mamá, sus hermanos y sobre todo a las esposas de sus hermanos. La situación se hace aun más insoportable cuando, como en mi caso, la experiencia de aumentar la familia se repite más de una vez. Yo, casada por tercera vez, soy experta en agrandar y disminuir mi familia extensa sin siquiera pestañear.







