Dos preceptos rigen mi hogar: el primero es el compromiso con la causa ecologista y el segundo, hacer de la mascota un miembro más de la familia. Con respecto a lo primero, no escatimo inversión en tiempo ni en dinero –todo con un límite, por supuesto- en educar, practicar y promover las acciones preventivas y correctivas que tienen que ver con el buen uso de los recursos naturales. Con respecto a lo segundo, puedo asegurar que de parte de mis chicos, de mi esposo y mía, bruno, nuestro perro, recibe tanto cariño como cuando era un cachorrillo, y más.
Me lo tomo tan en serio que siempre estoy a la búsqueda de nuevos productos y consejos sobre la mejor y más eficiente forma de vivir sin alterar negativamente el ambiente y que, idealmente, puedan servir para mejorar la calida de vida de los miembros de mi familia, incluido el perro.

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