feb
2010
Al lado de mi hijo
Escrito por Pilar Mejia en Baño, Carpintería, Cocina, Comedor, Diseñadores, Dormitorio, Espacios, Niños, Oficina, Otros, Salón
A veces se pone tan insoportable Pedro, mi niño de 7 años, qué me llena la sensación de desconsuelo por no poder hacer que entienda el porqué algunas de sus actitudes están equivocadas y no solo lastiman a los demás sino también a él mismo. No me gusta darme cuenta de que está actuando bajo el resentimiento que le producen sus actitudes celosas, posesivas, envidiosas y posesivas. Ya sé que estoy hablando solo de un niño y es por eso que no lo considero grave. A esa edad es muy fácil tener esas actitudes por la inmadurez y la primacía del instinto.
También me desespera –ahora no tanto pero si mucho al principio cuando no había detectado la causa- que se ponga irritable por un hecho en específico y en lugar de pedir alguna explicación o sentar su voz de protesta por eso, decida comportarse como un niño muy malcriado, como si no entendiera nada o como si fuera sordo. No deja de extrañarme la manera en que protesta porque la verdad es bastante efectiva en su objeto de hacerme desesperar. Y eso que yo practico Yoga.






