Muy cierto es el dicho que reza: “la comida entra por los ojos ”. Comer es uno de los placeres de la vida, y si el plato además de exquisito está bien presentado, mucho mejor.

Decorar alimentos requiere tener sentido de la estética, cierta habilidad y quizá lo más importante amor por lo que se está haciendo.
Quienes amamos cocinar, crear o recrear platos; ponemos toda nuestra buena vibra y cariño por la comida que estamos haciendo, y no hay nada más placentero para un cocinero, profesional o aficionado, que los comensales elogien en primera instancia la presentación de la comida y luego queden extasiados por los sabores de la misma.
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