25
Feb
2010
Escrito por Pilar Mejia en Artístico, Contemporáneo, Diseñadores, Dormitorio, Espacios, Estilos, Oficina, Otros, Otros espacios, Reciclaje y ecología, Varios, vanguardista
Cuando era más joven me importaba mucho la imagen que de mi vida personal y profesional tuvieran las personas a mi alrededor. Mi apariencia física, el estado de mi cuerpo, la ropa que me ponía, mi empleo, mis estudios, incluso la gente con la que me rodeaba podían ser de alguna manera símbolos que definían quién era yo y cuanto valía. Cualquiera que se acercara a esa imagen de Pilar y la midiera podía decir que yo era una chica guapa y con éxito. Pero la verdadera Pili solo la conocíamos mis amigos, mi familia y yo.
Aunque nada de lo que me rodeaba era mentira tampoco era verdadera la imagen artificial que traté en vano de construir. En todo caso solo perdí algo de energía porque el tiempo si que lo supe invertir y las situaciones, las personas y los sentimientos si que existieron –incluso hoy me acompañan. En lo que estuve muy equivocada durante mucho tiempo fue en pensar que yo si era quien me imaginaba; tonta de mi creyendo que mi pensamiento puede abarcar por entero lo que una vida humana representa. Me faltaba lectura.
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28
Dic
2009
Las experiencias nos enseñan lo que en los libros, o en internet, no podemos aprender; la formación inicial, básica para el nuestro desarrollo como personas, la recibimos en nuestra casa materna. El colegio nos aporta conocimientos teóricos, desarrolla nuestras aptitudes y crea nuevas capacidades. Los conocimientos adicionales, los que no todos tienen y los que nos han hecho especiales, provienen de personas que también son especiales y han querido compartir con nosotros su sabiduría.
Recuerdo especialmente a mi profesor de literatura del Instituto que prácticamente me arrojó a brazas ardientes de la lectura. La última vez que fui a su clase me dio de regalo de despedida una edición de bolsillo de Madame Bovary con una dedicatoria que ponía “Lee y escarmienta”. Para ese entonces mi biblioteca ya era considerable y la historia de la francesa la tenía más que releída, de hecho es mi personaje favorito. Los libros que tenía en ese entones están ahora por todas partes, ese ha sido mi aporte.
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16
Dic
2009
Escrito por Pilar Mejia en Aplicaciones informáticas, Baño, Cocina, Comedor, Consejos, Dormitorio, Espacios, Exteriores, Niños, Oficina, Otros, Otros espacios, Salón
La inconsecuencia no es una característica que me parezca especialmente positiva, me parece imperdonable en escenarios donde de lo que se habla es sobre ideología, sobre sentimientos, sobre proyecciones. La relaciono terriblemente con la mentira porque aunque no es de facto engañar si lo es en principio ya que sorprende que las expectativas generadas por algo o por alguien no se cumplan en absoluto sino se contradigan o anulen. Es una mala cosa la inconsecuencia pero yo, que crítico duramente a alguien que diga que es vegetariano y practique la caza, siempre llego 15 minutos tarde y además no soporto esperar.
No querer esperar y llegar tarde es una actitud inconsecuente pero natural a nuestro instinto de supervivencia como lo es que nos encante cenar como reyes y en cambio odiamos fregar platos como sirvientes. Nadie dudaría en querer ser siempre rey, o casi nadie para no ser absolutistas. Yo no soporto esperar pero cuando tengo que hacerlo respiro profundo y trato de llevarlo bien. Por supuesto se me hace más leve si espero sentado en el sillón de mi casa, pero me empieza a parecer insoportable si lo hago sola en un café mirando como el minutero pasa y simplemente me arrojo furiosa sobre quién quiera que sea que espere en la entrada de alguna estación del metro, en la puerta de un parque o en un semáforo y llegue tarde.

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24
Oct
2009
Que os parece sentarnos en un sillón de lectura a disfrutar de una buena novela sin tener que buscar una lámpara cerca o luz natural para leer con claridad. Que os parecería tener la lámpara incorporada, no, no en vuestro cuerpo sino en el sillón en cuestión que destinamos a leer.

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11
Oct
2009
Escrito por Elena Espadas en Dormitorio, Espacios, Niños, Otros
En la decoración de “mayores” a menudo hablamos de los rincones de lectura como un lugar predilecto e imprescindible para los lectores pero, y que hay de los pequeños?? Precisamente a edades tempranas es cuando se debe adquirir el gusto y el hábito por la lectura.

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