Entradas Etiquetadas con ‘sillones’

24
ene
2010

Clásico en mi casa

Escrito por Pilar Mejia en Espacios, Estilos, Oficina, Otros, Otros espacios, Recibidores, Retro, Salón, Tiendas on-line, vintage

Una mañana calurosa de un día calendario y escolar, de la pequeña ciudad en la que viví,  entré en el salón de clase y sentí, por primera vez, cómo las personas se volvían a ver hacia mi, era algo que me hacía diferente. Ese día en que llegué al colegio, cuando tenía 7 años, vestida de negro y con zapatos rojos, con una cartera blanca que mi madre accedió a prestarme; fue revelador para mi. Sin contar con lo ridículo de la escena y lo inmaduro de mi actuar, fue ese el momento en el que conocí el poder de la imagen.

Ya se que muchas veces sueno superficial y desproporcionada pero, aunque no niego que esa soy yo, debo dejar claro de que a todo le doy su justa importancia y que en la escala de valores es lo verdaderamente importante lo que va primero. La decoración y el diseño interior son herramientas que hacen que el ejercicio de vivir sea más agradable y fácil; en los mejor casos placentero.

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08
ene
2010

¿Puedo tener una antigüedad?

Escrito por Pilar Mejia en Artístico, Espacios, Estilos, General, Oficina, Otros, Otros espacios, Restauración, Salón, Tiendas on-line

Mi interés por el género policiaco, por los colores blanco y negro, por los juegos del gris han hecho que se considere que tengo alguna tendencia por el estilo gótico y es cierto. Gótico es mi gusto por los castillos, por las criptas, por la oscuridad, por la sombra, la luz, lo oculto y por la espiritualidad. Aunque mi piso en conjunto sea ecléctico, en consonancia con mi vida y mi colección de zapatos, no puedo negar que soy gótica, pero también renacentista e ilustrada. Lo que realmente ocurre es que admiro las antigüedades.

Se considera antigüedad, en términos de diseño de mobiliario, a las piezas creadas hace más de cien años; así que si estamos en el año 2010 todos los objetos diseñados antes de 1910 son piezas antiguas. Romanticismo, Neoclasicismo, Gótico, Rococó, Barroco, Renacentista, Medieval, Greco, Romano, Románico, etc., son periodos artísticos que hacen parte del extenso abanico de posibilidades que encontramos bajo el término ANTIGÜEDAD. Para valorar una antigüedad se tienen en cuenta, además de la edad, otros factores como autoría, rareza, estado de conservación y utilidad. Con esto claro caemos en cuenta de que es posible tener piezas en nuestro piso, que sean útiles y que estén dentro de nuestro presupuesto.

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05
ene
2010

Pastillas para la memoria

Escrito por Pilar Mejia en Artístico, Clásico, Diseñadores, Espacios, Estilos, Oficina, Otros, Restauración, Retro, Salón

En un momento determinado de mi vida olvidé, literalmente, todos los objetos que hasta hoy he conseguido para mi piso de soltera, para el familiar, para los de mis amigos, el de mis padres y los de mis clientes. Al principio como afición y después profesionalmente he servido de consejera a la hora de decorar, remodelar, ampliar, embellecer y volver confortables los espacios de habitación.

No conservo, por lo demás, casi ninguno de los objetos ni estoy muy al tanto de lo qué ha ocurrido con los que he escogido para mis clientes y amigos. En todo caso cuando hoy, por casualidad, me encuentro con alguno de ellos casi todo un periodo de vida vuelve a mi memoria de manera asombrosa y recuerdo con exactitud todo el catálogo de sillas, lámparas, menaje, camas, estanterías y cafeteras, principalmente, que compré por esa época. Con solo ver un accesorio me remito al pasado y recuerdo la forma en que para aquel entonces asumía la vida y valoraba la estética.

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19
nov
2009

A veces es mejor estár de pie para poder descansar

Escrito por Pilar Mejia en Contemporáneo, Diseñadores, Espacios, Estilos, Oficina, Salón, vanguardista

En la mañana me despierto y me tomo un café. Me ducho, me visto, me tomo otro café y salgo a la calle, ya algo retrasada, en busca de la estación de metro que queda en la esquina de mi cuadra; regularmente la encuentro. Al momento de entrar en el tren tengo la reacción instantánea de buscar una silla para sentarme y no tener que ir de pie, con mi cartera en una mano y el teléfono móvil en la otra, dando botes de un lugar a otro y teniendo acercamientos, a veces demasiado intensos, con jóvenes ejecutivos, niños de colegio, chicas universitarias y turistas madrugadores. Con personas mayores no me topo demasiado porque regularmente están sentados.

En esta situación me veo envuelta todos los días pero no todos los días me pasa que efectivamente si encuentre un lugar para sentarme y lo realmente sorprendente es que justo antes de tomar el lugar reflexione acerca de la conveniencia de sentarme en comparación con la de quedarme en pie. Lo que pienso es que en todo caso estaré sentada durante ocho horas en la oficina y llevaba, antes de despertame, 6 horas acostada, así que no me vendría mal estar 20 minutos parada; es un asunto estadístico. Y después recuerdo la comodidad que dan las sillas del metro, la amplitud de las plazas, la grata compañía que fricciona mis hombros derecho e izquierdo. A pesar de eso en ocasiones me siento.

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18
nov
2009

Siéntate y escucha

Escrito por Pilar Mejia en Diseñadores, Domótica, Electrodomésticos, Espacios, Estilos, Oficina, Otros, Salón, vanguardista

Cuando era niña mi madre me decía que me sentara derecha, que cruzara las piernas, que mantuviera la boca cerrada y los ojos abiertos, que cuando bostezara me tapara con una mano y que antes de estornudar tratara de sacar mucho aire, no todo, de los pulmones para que no fuera muy sonoro. Yo lo aprendí todo aplicadamente y estoy segura de poderme sentar a la mesa con un ministro sin hacer que mi madre, y los comensales, se sonrojen de vergüenza ajena.

Mi madre me enseñó sus costumbres, que a su vez le transmitió la abuela, pero mientras me decía que debía considerar una grosería que al saludarme un hombre no se parara de la silla, también me aclaraba que todas las reglas se hicieron para quebrarlas y que lo más divertido de conocerlas profundamente era que al romperlas sonaban más fuerte en nuestros propios oídos. Si realmente creemos en su importancia al caer retumban. Y yo aprendí por mi cuenta que los chicos que no se levantan son los que mejor besan.

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