Entradas Etiquetadas con ‘teléfonos móviles’

09
mar
2010

Adoro el trabajo on-line

Escrito por Pilar Mejia en Aplicaciones informáticas, Complementos, Diseñadores, Espacios, Estilos, Exteriores, Menaje, Oficina, Otros, Otros espacios, Retro, Tiendas

Hoy en la mañana tenía una reunión de trabajo a las nueve en punto por lo que me desperté faltando un cuarto y atención: no llegué tarde. Esta vez no tuve que preocuparme por la ropa, por el maquillaje, ni siquiera por el estado de mi pelo. Afortunadamente adoro lavarme los dientes porque si no, no habría tenido que hacerlo. La conferencia ocurría al tiempo en diferentes ciudades europeas y yo solo tenía que estar on-line. Nadie notó que seguía vestida en pijama, porque me cubrí con un abrigo de piel, tampoco que no llevaba zapatos sino chancletas.

Definitivamente las comunicaciones han avanzado de mano de la tecnología y, aunque se diga que son las nuevas generaciones las principalmente afectadas, yo me siento inmersa y comprendo la mayoría de los nuevos procesos, de los nuevos escenarios. Lo controlo perfectamente. La reunión fue un éxito, logramos un acuerdo y ahora que estoy libre puedo meterme de nuevo a la cama y dormir hasta la una, que debo entrevistarme con mi jefe nuevamente.

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16
feb
2010

Buscando una alternativa

Escrito por Pilar Mejia en Aplicaciones informáticas, Deco Noticias, Diseñadores, Espacios, Estilos, Exteriores, Niños, Oficina, Otros, Tiendas on-line, vanguardista, Varios

Esta mañana estaba sentada en frente del ordenador en la oficina y de pronto vi a un hombre indio que no trabaja allí y le pregunté que si necesitaba algo. El se me acercó demasiado y me enseño una hoja de papel donde estaba escrito algo que nunca supe que leer. El hombre, que era joven, insistía en ponerme el papel en frente y yo me puse ya nerviosa. Me levanté y le pedí que se fuera; le acompañé hasta la puerta y vi como se alejó.

Regresé, me senté de nuevo frente el ordenador y seguí haciendo lo que estaba haciendo. Mas tarde, cuando quise ver la hora en el reloj del móvil, no lo encontré. Lo que había sucedido es que el hombre había entrado en la oficina, había ido hasta mi escritorio, había hablado conmigo, había tomado el teléfono y se había ido, incluso yo le había acompañado a la puerta, tan tranquilamente. Es increíble que todo esto haya ocurrido además en frente de cincuenta personas y que ninguno, ni siquiera yo, nos hayamos advertido demasiado de la presencia de un extraño tan particular.

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