A la hora de definir un espacio vital como nuestro dormitorio se suele considerar que para el mismo únicamente es aplicable una tendencia decorativa, llevándola acabo con la el mas fino trabajo se logra una estancia placentera y estéticamente acorde, sin embargo el matiz que puede desarrollarse en la conjunción creativa realza y destaca las formas transformándolas en una pieza maravillosa de decorativa importancia.

En este caso entregamos la maravillosa dualidad que se genera al transformar un concepto decorativo que juega entre lo mas clásico y moderno, trabajando la capacidad de decorar con elementos tan dispares que encuentran en sus diferencias la mas notable combinación.

En este proceso encontramos que la decoración clásica se esfuerza notoriamente en lo rebuscados de las formas trabajo que representaba a la morfología con una línea directa al artesano, el cual era valorizado por su labor, el contexto moderno busca suplir estas finas elegantes y costosas formas por la practica grafica, es así que esténcil y decoraciones abstraídas del mundo urbano como el graffiti se complementan con nuestras camas convirtiendo sus líneas rectas de una pieza moderna en todo un lienzo artístico.

Por otra parte la dualidad puede ser procesada desde las formas y los colores, formas completamente clásicas con estilos bien marcados, encuentran en colores sumamente atractivos e irreverentes combinando lo más característicos de dos conceptos decorativos sumamente distantes pero complementarios gracias a la creatividad

Así podremos combinar dos conceptos que son realmente característicos, como puede ser la textura en el mobiliario, el estilo clásico se centra en la delicada belleza de las maderas principalmente, la cual realza las formas, una cama que matiza formas clásicas con materias primas sumamente rústicos, creando un hibrido que será el diferencial mas notable de cualquier decoración.

 

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