A medida que nos hacemos mayores la necesidad de iluminación aumenta. En las personas con pérdida visual, especialmente las personas mayores, la necesidad es aún mayor. Una buena iluminación estratégicamente colocada, tanto interior como exterior, puede ser un mundo de diferencias.

Coloca luces extra para toda la casa, aumentarán el nivel de iluminación y ayudarán al deficiente visual a sacar mejor partido de lo que le queda de visión. Una casa bien iluminada es también más segura.

Sensores de luz: es un sistema relativamente barato de hacer más segura la entrada de su casa. Instale luces en los armarios, los cajones, las escaleras y la ducha.

Más importante, aún, es la utilización de potentes flexos (si puede ser, de luz fría y móviles) para enfocar directamente las diversas tareas que deben realizarse, como coser, leer, etc.

Compre una pequeña linterna o una luz de bolígrafo para llevarla siempre encima, puede ser muy útil en determinadas ocasiones, como en restaurantes poco iluminados etc.

Reduzca en lo posible los deslumbramientos. Ponga cortinillas o persianas en las ventanas para evitar los deslumbramientos en las habitaciones. Use gorras o viseras junto con las gafas de sol adecuadas para las salidas al exterior. Existen una amplia gama de filtros anti deslumbramiento, mucho mejores que las gafas de sol convencionales.

Fuente: milenio

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