Aguada o veladura: efecto decorativo en las paredes

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Técnica de la veladura o aguadaLos efectos decorativos en las paredes se pueden obtener de dos maneras: usando la pintura de la lata directamente (sin diluir) o, usando mezclas de pinturas diluídas, consiguiendo, así colores “rotos”. Este es el caso de la aguada o veladura; este tipo de pintura nos permite hacer en ella las marcas que deseemos, empleando para ello, trapos, brochas u otras herramientas.

La mezcla resultante permanece húmeda más tiempo que la pintura sin diluir; así, podemos trabajar la superficie.

Para compactar la aguada podemos utilizar el engrudo de empapelar. Éste, es un adhesivo de buena calidad que, retarda el secado y proporciona una mezcla maleable y gruesa. La proporción adecuada es de 50% de engrudo y de 50% de pintura. Pudiendo hacer una capa más fina aumentando el porcentaje de engrudo. Así mismo, podemos utilizar barniz acrílico y agua; o, la “aguada en color” (mezcla coloreada y disuelta).

Lo primordial en una aguada es su consistencia. Éste es el elemento más importante en la visualización del acabado.

En una aguada, una correcta capa de fondo es un satinado en blanco, no modificándose el tono de la capa de encima ni la de base, teniendo, por tanto, una superficie deslizante que no absorbe las dos mezclas de pintura de forma inmediata.

No es una tarea fácil elegir dos colores distintos (uno para la capa base y otro para la capa de encima); ya que, una puede modificar y solapar la apariencia de la anterior. Y, llegados a este punto, es necesario recordar que, una tonalidad más oscura sobre una más clara, da como resultado un acabado lóbrego; sin embargo, al contrario, el acabado es débil.

Pared decorada con veladura

Por todo ello, cuanta mayor diferencia de color o tono haya entre la base y las capas superiores, mayor será el efecto deseado.

Una observación: con capas de variadas tonalidades podemos provocar un efecto de profundidad bastante interesante a nivel decorativo.