La mítica reina de Saba le regaló a Salomón una de las míticas alfombras de seda persa.

Serezade las describió en varios de los cuentos de las mil y una noche donde las alfombras eran mágicas y podían volar.

Las alfombras persas, hechas de lana, algodón o seda tejidas por las mujeres de las tribus nómadas, que en su incesante deambular por el desierto, ponían en los suelos para detener las arenas del desierto.

Alfombras de seda que aun hoy podemos ver como los expertos vendedores hacen volar, si son pequeñas, en los zocos. No todas las alfombras pueden volar de esa manera, solo aquellas que han sido tejidas de tal manera que tiene el mismo peso en toda sus extensión y, por su puesto, que no tiene un gran tamaño.

La alfombras Persa llegaron a Europa después del siglo XII cambiando las costumbres. Recordemos que en Europa había tapices, una especie de alfombra pero que se empleaba para proteger las paredes del frío intenso, no para los suelos.

Los venecianos cubrían con estas alfombras mesas o arcones que les servían de asiento.

Los diseños tradicionales, que para nosotros no son más que ornamentos geométricos de aspecto floral, pueden ser fragmentos del Coran, épicas fábulas o una compleja fórmula de ecuaciones matemáticas.

El siglo XVIII trajo la occidentalización para ofrecer al mundo británico y francés, los conquistadores de la época, flores y elementos barrocos, modificando su sofisticado sistema de pigmentos naturales, toda una ciencia alquímica,por pigmentos industriales y bastante tóxicos que duraban más y se fijaban mejor.

Hoy como ayer se siguen vendiendo alfombras persas, con multiples y variados diseños que pueden, tal vez hacerte vivir una de aquellas mágicas y maravillosas mil y una noches.

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