puerta

Es muy normal encontrarnos con puertas duras, las cuales resultan difíciles de abrir y cerrar y, sobre todo, son muy incómodas. Es importante conocer que esto puede ocurrir en cualquier tipo de puertas, no importa si son de buena o de mala calidad, o si su uso es frecuente o muy raro, ya que esto es causa de falta de lubricación.

Frente a esto hay que destacar que la solución es más que sencilla y que no requiere del trabajo de ningún cerrajero, sino que la podemos llevar a cabo nosotros mismos. Para esto solo necesitamos algún tipo de lubricante, ya sea vaselina, aceite, líquidos grasos o parafina.

Una vez que tengamos alguno de estos lubricantes en nuestras manos, lo que debemos hacer es localizar las bisagras y engranajes, colocando allí una generosa cantidad y nuestro trabajo habrá finalizado.

Pero, más sencilla que sea la solución, no debemos olvidar que es importante leer las instrucciones de uso del producto adquirido para evitar errores o sorpresas, y el trabajo saldrá a la perfección.

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