¡Viva el color!

No, a pesar de la foto, no nos hemos equivocado en el título. Hoy vamos a contarte un experimento muy curioso que nos ha dado algunas ideas decorativas. Tiene que ver con los más pequeños y con los puntitos de colores

Las pegatinas siempre han sido los elementos favoritos de los niños a la hora de decorar. ¿Quién no ha llenado de adhesivos el armario o las mesas y después se ha llevado una regañina de los padres? Se ve que la artista Yayoi Kusama tuvo que tener algún trauma parecido porque ha hecho una instalación artística bastante curiosa.

El Museo de Arte Moderno de Queensland acoge desde el pasado mes de noviembre y  hasta el día 11 de este mes una iniciativa interactiva llamada The Obliteration  Room. Consiste en una habitación completamente blanca, con los muebles del mismo color. Todo impoluto y brillante. A cada niño que visitaba la exposición le entregaba unas pegatinas de colores que podían poner donde ellos quisiesen. Los primeros fueron muy tímidos y colocaron los puntitos aquí y allá… Algunos incluso formaban algunas figuras.

 

Al final, este es el aspecto que tiene la instalación. ¡Apenas queda un hueco blanco!

La verdad es que este tipo de decoración es muy divertido y nos puede dar muchas ideas para la casa. Por ejemplo, se me ocurre que si dedicas una pared de la habitación en el cuarto de los más pequeños, o la puerta del armario y les das pegatinas de quita y pon, ellos mismos pueden encargarse de la decoración de su cuarto. Además, no sentirán la tentación de pintar las paredes del pasillo ni de estropear otras zonas de la casa.

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Y seamos sinceros… seguro que los mayores también nos tiramos un buen rato pegando puntitos sobre un fondo blanco. ¿A que lo estáis deseando?