Buenas, aquí estamos con otra de las entregas de nuestra serie asientos excesivamente exclusivos.

Debería haber un apartado en todas las artes que podría llamarse así, excesivamente exclusivo, donde pudieran meter todo tipo de cosas singulares, con una estética insólita, que rompa los esquemas imperantes para ser examinados como tales.

Estoy segura que tendrían sus adeptos y seguidores y el resto de los mortales podríamos pasar de vez en cuando, echar una mirada y salir por donde entramos para comentar ¡que cosas se hacen! y seguir con nuestra vida y nuestros gustos más estandar.

Como no somos el público comprador de estas cosas los que votamos en tales eventos, sino que son los llamados “entendidos” pues eso…

Tres son los modelos que traje hoy para esta sección que quiero llamar ” recíclame con exclusividad”.

La primera es un asiento creado con los cilindros de cartón sobre los que van enrollados otros productos, entiendase papel higiénico, papel aluminio, hules, telas, etc.

El asiento no se de que esta hecho, parecen cajas de cartón empapeladas en diferentes colores, pero no lo tengo claro.

La silla bonita no es, práctica puede que lo sea, ya sabéis que el cartón es uno de los materiales con los que ahora se hacen muchos muebles. Me gusta para silla en la habitación de un niño. No parece complicada de hacer y eso sí, es 100% reciclable.

 

La siguiente, es un diseño brasileño de los hermanos Campana, debe ser que un día se encontraron un montón de ovillos y al mirar la estructura de una silla se les ocurrió que si le daban el suficiente número de vueltas aguantarían el peso de una persona.

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Y dicho y hecho, tras muchas vueltas, he aquí el resultado, una silla, iba a decir de punto, pero tan siquiera está tejida.

 

El tercero y último de estos asientos me recuerda las rastas de los jamaicanos fuera de sus grandes, que digo grandes, inmensos gorras de punto.

Se trata de un taburete hecho de algún material a base de fibras blanditas, se parece a esas alfombras que se venden por metros para el baños o para la cocina.

La imagen es muy simpática, pero no me veo yo subida a una de estas banquetas para coger algo de un lugar alto, uno de los usos más corrientes que se le suele dar a los banquetos.