Los espacios de los más pequeños de la casa son muy importantes para nosotros. Nos gusta cuidar con mimo hasta el más mínimo detalle de los cuartos de los niños. Es normal, deseamos que estén lo más cómodos posibles en un ambiente agradable donde puedan dormir y jugar tranquilos. Quizás ellos no comprendan desde un punto de vista teórico el arte de la decoración de interiores, pero os podemos asegurar que inconscientemente se sentirán más o menos a gusto dependiendo de lo que haya a su alrededor.

En este sentido las combinaciones de colores, como sabemos, son muy importantes desde el punto de vista psicológico. No tenemos la misma sensación ante un rojo explosivo que ante un beige. Por lo tanto, saber combinar bien los tonos para las habitaciones de los niños es muy importante.

Hoy os damos unas breves notas partiendo del azul. Un tono muy habitual en los espacio de los más peques, por transmitir frescura, vitalidad y alegría. También puede ser un tono algo melancólico, pero si lo sabemos combinar lograremos ambientes muy agradables.

En la foto tenemos, por ejemplo, una alegre habitación donde domina el azul, pero con una gran importancia del verde manzana. Con una base de paredes en blanco, y dominando el azul, el verde manzana ejerce de animador en los detalles.

Importante cuidar los elementos menores para que se produzcan juegos armónicos con la tonalidad general. Aquí lo vemos en el reloj y en algunas piezas de la estantería. ¡Si hasta Buzz Lightyear hace juego con la habitación!

Debemos intentar que la gama de azules sea variada para que colabore en la animación del espacio, tratando de evitar un ambiente demasiado frío o estático. Azules claros, celeste y algún tono más oscuro, junto el verde manzana y los blancos del fondo, dan como resultado una bonita habitación para los niños.

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