Nada más que de pensar en lo que tiene que ser entrar a ese cuarto de baño… se me quitan las ganas de usarlo. Como ves, está ubicado sobre una plataforma transparente bajo la cual está… la nada. Un abismo de 15 plantas. Y es que el diseño, del arquitecto Hernández Silva, ha jugado con el hueco de un ascensor para ubicar ahí el cuarto de baño.

Por si te quedaba duda de lo hondo que es el hueco del ascensor, se han colocado unos focos a lo largo de toda su longitud para que lo veas bien… Vamos, que es una casa no apta para gente con vértigo.  Porque imagínate lo que es estar sentado en la taza del baño y mirar hacia abajo… ¡madre mía! Aunque podría ser peor… ¿te imaginas que hacen lo mismo en la planta de abajo?

El cuarto de baño, muy normalito si no fuera por ese suelo que da miedo, está situado en un edificio de lujo de estilo colonial en Guadalajara, México. En un primer momento ahí estaba previsto colocar un ascensor, pero al final, decidieron no ponerlo. Y dijo el arquitecto, ¿por qué no?

Y hala, un cuarto de baño que aprovecha los espacios, pero nos deja  un poco patidifusos. Dice el arquitecto que los materiales son simples, aunque suponemos que eso significa, también, “de muy buena calidad, vamos que esto no se cae ni con una bomba”. Por que si no, me da que ese cuarto de baño va a ser más un adorno que una habitación funcional de la casa.

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A lo mejor es la solución que necesita la madre de Pablito para ahuyentar a las visitas… ¿no crees?