Blanco con un toque de color

El blanco es uno de los colores que más me gusta para decorar. Claro, que a veces, el resultado puede quedar algo soso. Lo bueno es que hay formas de evitarlo y una de ellas es combinar el blanco con un toque de color. ¿Cómo hacerlo? Pues aquí tienes un ejemplo.

Se trata de habitaciones en las que el blanco es el color predominante, salvo algún que otro detalle en tonos grises o en blanco y negro. Y además, un color. La idea es elegir un color llamativo, que contraste. En este caso, el color elegido es el azul turquesa, que queda muy bien, la verdad, con unas flores en rojo.

Una de las ventajas es que el detalle del color elegido destaca mucho en la habitación, por lo que se le da un valor añadido. Inevitablemente, todas las miradas van allí.

Además, la idea de combinar la pintura de una pared con el detalle decorativo es estupenda y como ves, queda genial.

Fotos de Apartment Therapy

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