El dormitorio es uno de los espacios más importantes de la casa. De eso no hay ninguna duda. En ese lugar pasamos gran parte de nuestra vida y por ello el ambiente tiene que ser el más adecuado posible. Cada uno tiene sus gustos y sabe cómo se siente más cómodo. Pero es evidente que el blanco es uno de los tonos más relajantes que existen y muy propicios para el dormitorio. Como es el caso del  que tenemos en la foto.

Hoy en día, contar con un espacio amplio para las habitaciones de la casa no es sencillo. Cada vez se reducen las posibilidades de contar con amplitud en nuestro hogar. Pero tampoco nos pongamos dramáticos. Siempre existen múltiples mecanismos para minimizar los aspectos negativos de nuestro hogar.

En el caso de los dormitorios, hoy os planteamos este cuarto lleno de luz y con un aspecto fantástico. A primera vista, lo que podemos observar es que el blanco domina el espacio. Nada original ni que se salga de la norma. Pero son los pequeños detalles los que logran dar un plus de vistosidad a este dormitorio.

Por supuesto, se parte del blanco. Este tono es una pareja bien avenida de la luz. Es capaz de no comerse la luminosidad entregándonos espacios diáfanos y de aspecto relajado. Pero fijaos además en los leves tonos beige del dormitorio en moqueta y trama de la pared.  En el caso de esto último, la elegancia con la que está decorada la pared del fondo, cumple una importante función: alegrar el aspecto de la habitación sin afectar al conjunto. Una suave trama blanca y beige es la combinación perfecta para un dormitorio de blanco puro y virginal.

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El resto de detalles de la habitación van en la misma línea consiguiendo el objetivo de tener un dormitorio en donde el blanco y la luz sean los protagonistas.

Foto: Stacey Van Berkel-Haines