¿Quieres dar un toque de color a tu casa pero no sabes cómo hacerlo? ¿No tienes sitio para poner más muebles en casa? No te preocupes. Porque puedes hacerlo con una pequeña manualidad en la que tus hijos también podrán ayudarte. ¿Te acuerdas de esos botes con sales o arena de colores? Son todo un clásico en la decoración, nunca pasan de moda y además, puedes personalizarlos a tu gusto. ¿Por qué no te animas con uno?

Para hacerlo sólo necesitas sal fina, tizas de colores, papel de lija y los frascos. Lo único que tienes que hacer es rallar la tiza con el papel de lija y mezclarla con la sal. Después, sólo tienes que añadirla en los botes formando los dibujos que quieras.

 

Esa puede ser, tal vez, la parte más complicada. Para dar un toque más original, puedes rellenar los botecitos un poco inclinados, de esa forma la sal pintada no se quedará lisa, sino que formará algunas ondas. O llenar por una parte de un color separando con un papel y luego por la otra de otro. Y cuando esté lleno sacar el papel consiguiendo un efecto bicolor muy chulo. Si quieres darle un toque más exótico, puedes utilizar arena de la playa en lugar de sal.

Y para lograr un toque aún más elegante, puedes añadir pegatinas en el bote, pintarlo con rotuladores especiales para cristal o, incluso, meter muñequitos o abalorios como caracolas o conchas en el bote de manera que se queden enterradas en la sal pero se vean desde el exterior. ¡Échale imaginación!

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