Los centros de mesa son muy decorativos, dan al ambiente un toque de gusto exquisito, los comensales, se sienten más a gusto durante la comida y la tertulia, es decir, un detalle en toda regla.

Si se han de colocar en el evento de una boda, hay que tener mucho gusto para elegirlos, deben de combinar con el estilo de la celebración, pues una boda puede ser informal, elegante, discreta, glamurosa…

Otro detalle a tener en cuenta, es que sean flores duraderas, que no marchiten fácilmente, pues las temperaturas influyen mucho en ellas, tanto si son altas como bajas, normalmente suele hacer calor en este tipo de eventos y duran muchas horas.

Los colores son determinantes, hay quien busca el detalle del colorido del salón o hay quien es más detallista y busca el juego de color con la tarta nupcial.

Los centros han de colocarse en un lugar de la mesa en el que no supongan una molestia, normalmente en el centro, pero si entorpecer a los invitados, que se puedan ver para comunicarse.

El perfume de las flores, si estas son muy fuertes de fragancia, pueden incluso llegar a molestar, las hay muy olorosas que no son adecuadas para este tipo de lugares.

La combinación de clases de flores, ya depende del gusto personal y del colorido que se desee. Rosas, claveles… dan mucho color. Margaritas, flores silvestres… son ideales para estilos campestres, sobre todo, con detalles como colocarlas en cestitas de mimbre con cuerdas. Hojas en tonos verdes teniendo como base algún complemento de vidrio, resultan muy elegantes. Si las mesas son alargadas, los jarrones de vidrio con flores de varios colores, dan como resultado un ambiente cálido. Si el lugar de la celebración es veraniego, como la playa, las bases de vidrio adornadas con arena y conchitas, con las flores depositadas en el mismo recipiente en botellas pequeñitas de vidrio igualmente, dan un toque muy fresco.

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Fuente: decora hoy