Las chimeneas son un elemento decorativo que suele quedar muy bien. Las hay de diseños actuales y contemporáneos y otras más clásicas, pero si algo las define, es que le dan a cualquier estancia en la que están un ambiente muy cálido y acogedor.

No es nada raro ver chimeneas en salones o en habitaciones secundarias, tipo bibliotecas o salitas de estar. Se trata de estancias de la casa en las que una chimenea puede cumplir una función muy práctica, ya que además de decorar, puedan dar calidez mientras se disfruta de una tarde de lectura o de descanso. Y es que lo de mirar el fuego, hay que reconocerlo, resulta de lo más relajante.

Sin embargo, hoy he visto una idea que me ha sorprendido mucho. Y es que si hay un lugar en el que no es para nada habitual encontrar una chimenea es, sin duda, el cuarto de baño. Pero como puedes ver en la imagen, también es una posibilidad.

En un primer momento, me ha parecido algo de lo más raro. Pero después, pensando… ¿No crees que un baño de burbujas con la luz y el calorcito de una chimenea puede ser algo realmente estupendo? La verdad es que si tienes espacio en el baño, una buena salida para chimenea y todas las condiciones que hacen falta, puede ser una buena idea, la verdad.

Claro, que si te ha gustado, también puedes optar por poner una chimenea eléctrica, de las que simulan que hay fuego en el interior, que también quedan muy bien y que cumplirá una función muy parecida.

También te puede interesar:  Una chimenea que parece quemada, un detalle muy chic

Además, seguro que más de uno de los invitados que acudan a tu casa se quedan con la boca abierta al ver una chimenea en el baño. Y es que está muy poco visto y no es precisamente habitual, pero queda de maravilla.

Foto de Apartment Therapy