Una forma ideal para organizar el espacio del hogar es utilizar desde ganchos a percheros, pasando por cuerdas e imanes. La tendencia a vivir en lugares de cada vez de menor tamaño hace que tengamos que agudizar el ingenio para distribuir los objetos en el espacio. Colgar es un verbo que adquiere otra vertiente en el prisma de la decoración. Todo es susceptible de ser colgado. La típica maceta que dejábamos en el suelo, ahora puede pasar a formar parte de la decoración vertical de las paredes y dejarnos así mayor espacio en el horizonte.

Otras han rescatado como objetos de decoración a los maniquíes, o partes de ellos como el torso o las manos, para que se coloquen sobre estos todo tipo de collares, adornos y gargantillas. Para el siempre complicado cuarto de los niños, la firma Ikea propone unas cestas colgantes de almacenaje, en poliéster, y cuadrantes de almacenaje en la pared, que no solo sirven para ordenar, sino que dejan a los niños ver en su interior, algo que les fascina.

El tradicional perchero también recibe una nueva oportunidad en esta fiebre por colgarlo todo en la casa. No solo le permite tener a mano una gabardina, el paraguas y varios pares de pañuelos, sino que si los pone en orden y los complementa con sombreros, le pueden dar un toque especial a un rincón de su casa. El baño no podía escapar a la tendencia, y allí los colgadores de puerta son ideales para darle orden y diseño. También resultan prácticos los espejos de aumento de doble cara (como los de los hoteles), que se acoplan a un extremo de la pared. Televisores y sistemas de sonido también hacen parte de los objetos que hoy se cuelgan.

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