Combinando el beige

Unos colores gustan más que otros, ya los sabemos. Hay tonos que nos acompañan en nuestra vida y no sabemos muy bien la razón. El efecto psicológico que tienen los colores en nuestro subconsciente es mucho más profundo de lo que muchas veces creemos. Uno de los colores con más éxito en determinados ámbitos es el beige, un tono que, especialmente en la moda femenina, suele ser sinónimo de elegancia. ¿Y en la decoración de interiores?

Es posible, que el beige no abunde tanto en los hogares como en la ropa. Este tono, cuya denominación procede del francés, es un color compuesto que surge por la mezcla del blanco, el ocre y el siena. El resultado final es un tono cercano al marrón claro o el amarillo apagado. En la decoración de interiores este color suele aplicarse a las paredes.

Se trata de un tono agradable, limpio a la vista y que asegura un ambiente tranquilo. Pero ¿cómo combinarlo? El beige, gracias precisamente a ese carácter tranquilo y confiable puede resultar demasiado aburrido a la larga, así que podemos arriesgar un poco, y combinarlo con otros tonos atrevidos.

El ejemplo que tenéis en la foto, tal vez, se trate de una de las opciones más festivas. Un verde pistacho en muebles y complementos, junto con parte de la pared, combina de manera atractiva (y arriesgada) en este dormitorio.

Si esta primera opción nos parece excesiva, el beige puede combinar también con un poco de chocolate. Sin pasarnos, el chocolate, al igual que en la dieta, en pequeñas dosis. El beige o crema también puede combinar perfectamente con un blanco roto, logrando un aspecto de lo más elegante y relajado.

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Para otros ambientes, también puede combinarse con tonos más fuertes como fucsia o frambuesa, logrando resultados alegres, pero delicados y femeninos.

Como vemos, el beige es un color con muchas posibilidades para la decoración del hogar.