Son tiempos en los que debemos sacer partido del menos es más. Ya no se puede dispensar en grandes juegos decorativos cuando el presupuesto aprieta. En esos momentos, cuando la economía no acompaña, hay que apostar por el minimalismo.

El minimalismo nos propone que los colores y los espacios respiren, y que los motivos adquieran una nueva relevancia en ese vacío. Por ejemplo: ¿Crees posible decorar toda una habitación con sólo un cuadro de tela?

Es posible y el resultado es realmente atractivo.

Siempre que las bases del ambiente se reduzcan a lo mínimo: un color dominante y algunos motivos dispersos, siempre sobre el mismo color. Como en este ambiente, dominado por el blanco y las texturas de los tapizados.

En este ambiente se ha conseguido un punto focal a partir de un sencillo añadido: un cuadro de tela. También con un fondo en blanco, pero con energéticos patrones en negro.

La instalación es sencilla: se puede usar un lienzo para mantener la tela firme y sin arrugas. Y hacer de la tela, que puede ser un reciclado de algún sobrante, toda una pieza de arte, la mismísima alma de tu ambiente.

Fuente | LifeHacker

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