Los cuadros son la mejor vía para revestir una pared. Su color, sus motivos, sus marcos aportan una nueva dimensión a cualquier pared. Hacen de la pintura sólida un marco ideal para lo que cada cuadro tiene que decir, o trasmutan los motivos del papel pintado en un relato que dialoga con cada uno de los motivos y representaciones de los cuadros.



¿Cómo disponer sobre un muro cuadros de diferentes procedencias, estilos, marcos y tamaños?
No hay un criterio definido para hacerlo, pero si una técnica pára que consigas el arreglo que más satisfaga a tu gusto.
Coloca los cuadros en el piso, frente a la pared donde vas a colgarlos, y ensaya los arreglos que mejor te parezcan, hasta disponer el orden que mejor se vea. Lo idea es que entre cada cuadro haya al menos 10 centímetros, a los costados y arriba y abajo. Y si hay un sillón apoyado contra la pared, hay que empezar la primera línea del arreglo un medio metro por encima del respaldo, o dejando espacios para que quien se siente en el sofá se halle cómodo.
Añadir espejos en marcos entre los cuadros crea un efecto delicioso.


Imagen | Bhg

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