¡Si habrá cambiado la decoración desde que yo me inicié en esto!. ¡Madre mía!

Antes a lo único que uno aspiraba era a tener su casa lo más parecida posible a la de los famosos que salían en las revistas del corazón. Y eran de un repollo que espantaba.

Y es que no había cultura de la decoración, el único empeño de nuestras madres era llenarlo todo con burdas imitaciones de rasos y volantes, en un intento de darle más postín a la casa y tener una gran vitrina donde mostrar aquellos horribles juegos de café que nunca, y digo nunca se utilizaban, no fueran a romperse, y  las fuentes de plata, que te tocaba limpiar cuando eras niña, menudo coñazo.

Hoy, es todo, como dicen en los medios y ¡me parto!, más democrático. Que digo yo que, qué tendrá que ver la democracia en el gusto personal a la hora de elegir un color o la forma de un sillón.

Y es que ahora a pesar de seguir empeñados en imitar a los “famosos” y seguir poniendo  casas repollo, que de todo hay, existe una gran variedad de estilos, modelos, colores, texturas….. ¡Vamos una maravilla!

Dentro de estos estilos esta el que yo llamo “Friki”, palabra que se ha popularizado para definir a un fan o admirardor de algún tema. Puede ser un actor, cantante, dibujo, tema cinematigráfico, etc. Las grandes casas comerciales, que no son tontas y les interesa ganar mucho dinerito con nuestros gustos, se han dedicado a crear todo tipo de artilugio decorativo para satisfacer ese deseo de tener, en nuestra presencia, aquello que tanto amamos. Muchas veces con ingenio y buen gusto. Otras más valía que se hubieran estado quietecitos. Como en este caso, con la silla de Elvis.

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Si lo que pretendían era homenajear a este gran cantante, ¡vaya porquería!. Pero si su intención era simplemente sacarnos la pasta, allá el que se compre semejante bodrio.

Para opendeco.es, Muri. Un beso