Consejos para el mantenimiento de tu caldera de gas

Hay muchos hogares con caldera de gas en su interior. Este dispositivo es el que se encarga tanto de calentar el agua de la vivienda como, en muchas ocasiones, de garantizar un buen sistema de calefacción en todo el hogar. Algo a lo que recurrimos especialmente cuando llega la época de las bajas temperaturas, pero, ¿qué ocurre durante el resto del año?

El desuso y los descuidos pueden hacer que las calderas se estropeen. Y esto puede pasar ya no solo durante esos meses de menor uso, sino a lo largo de todo el año, derivando en reparaciones que pueden salir bastante caras. Por esto, y para ayudarte a ahorrar y a disfrutar de una mayor tranquilidad, queremos explicarte cómo dar un buen mantenimiento a la caldera de gas que tienes en casa.

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Cómo dar un buen mantenimiento a tu caldera de gas

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Las calderas de gas necesitan llevar a cabo ciertas labores de mantenimiento para garantizar su bienestar y correcto funcionamiento. Son instalaciones más delicadas de lo que aparentan, y a veces lo único que requieren es darle un poco de uso periódicamente. Si tienes una en casa y, sobre todo, quieres que te acompañe durante mucho tiempo, te conviene prestar atención a los consejos que vamos a darte.

De la mano de profesionales, te explicamos las pautas para conseguir un buen mantenimiento de tu caldera de gas. Pequeñas recomendaciones a poner en práctica para que el deterioro no pase factura y que, como podrás comprobar, no son algo especialmente complejo ni exigente.

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Realizar revisiones periódicamente

Si hay algo que debes tener muy claro desde el primer momento con el cuidado y mantenimiento de tu caldera, es que las revisiones deben ser algo normal. Procura planear al menos una por cada trimestre o cada semestre a lo sumo. De esta forma, siempre tendrás un buen repaso a toda la instalación que sirva para detectar cualquier posible fallo o incluso evitar que surjan averías que pongan en peligro su funcionamiento.

Cabe destacar, al mismo tiempo, que es fundamental que estas revisiones las lleven a cabo profesionales en la materia. Equipos especializados en calderas como el de Oscagas son nombres muy a tener en cuenta en este sentido, ya que procuran una buena cobertura de componentes y recambios, amén de un estudio en profundidad de la caldera para garantizar que todo está en correcto estado y que seguirá funcionando adecuadamente.

Cuidado con el entorno de tu caldera

Para que tu caldera no solo esté bien, sino que también funcione bien, es muy importante controlar el entorno en el que se encuentra. La humedad, sobre todo, es algo que influye muchísimo en su funcionamiento, ya no solo porque puede deteriorar sus componentes, sino también porque afecta al rendimiento de la caldera. A mayor carga de humedad, más difícil es mantener una combustión, por lo que aumenta el consumo.

El exceso de sequedad también puede causar complicaciones. Por lo tanto, hay que buscar un punto intermedio de humedad adecuado para el buen funcionamiento de tu caldera. Hazlo por el consumo, por sus facilidades y, sobre todo, por conseguir que su vida útil sea más prolongada.

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Los parámetros adecuados para un buen funcionamiento

Las calderas tienen ciertos parámetros que se deben ajustar para que funcionen debidamente. Realmente, la clave de todo ajuste en ellas radica en la temperatura a la que trabajan. Y es que, por si no lo sabías, una vez se superan los 21 grados de temperatura, cada grado extra implica un 8% extra de consumo y, por lo tanto, un mayor gasto y una factura más grande a final de mes.

En base a esto, la conclusión es sencilla: ni te pases, ni te quedes corto. Deja una temperatura intermedia que garantice un buen calentamiento, pero también un consumo eficiente de la caldera. Por otro lado, procura que la presión en frío esté entre 1,2 y 1,5 bar para asegurarte de que está en los márgenes adecuados. Por encima de eso, puedes tener serios problemas en las instalaciones, y no te conviene.

No la dejes mucho tiempo inactiva

Puede que pases un buen tiempo sin tener que usar la caldera, sea porque en casa tenéis la temperatura adecuada o porque no es necesario calentar el agua por la razón que sea. Aun así, y aunque parezca lo mejor para ahorrar y evitar que trabaje, hay que usarla y activarla de vez en cuando. El desuso es uno de los mayores enemigos de las calderas en el hogar.

Por esa misma razón, conviene activarla ocasionalmente. Aunque sea solo durante unos minutos, se debe hacer para que todo su entramado interior se mantenga activo, para que no se acumule suciedad y todo pueda seguir funcionando cuando llegue el momento. De lo contrario, es probable que se generen atascos que puedan requerir mano de obra.

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