El sofá es uno de los elementos fundamentales de una casa. Aunque podemos vivir tranquilamente sin uno de ellos, la verdad es que es fantástico para estar cómodos en casa. Antes de comprar uno, deberías tener en cuenta algunos detalles para elegir el que mejor vaya con tu hogar.

Lo primero que tiene que mirar es el uso que le vayas a dar y quién va a usarlo. No es lo mismo el sofá que comprará una pareja de jóvenes que vayan a comenzar a vivir juntos que el que compre una familia con niños pequeños. Los materiales estarán condicionados por eso. Si crees que vas a tener muchas manchas, lo mejor es un sofá de sky o de una tela similar, para poder limpiar las manchas fácilmente. Un sofá de piel de melocotón no es una buena opción para gente con hijos o mascotas.

También tienes que mirarlas medidas. Aunque hay muchos modulares que pueden ampliarse fácilmente, lo cierto es que si estás pensando en ampliar el salón, lo mejor es comprar uno grande, para que no se te quede pequeño pronto. Puedes encargarlo a medida, si no te gusta ninguno de los que ves en la tienda.

Un detalle muy importante es la comodidad del sofá. No se trata de que sea más o menos blandito, sino de que no nos hagamos daño ni tengamos una mala postura cuando estemos sentados en él. Para que sea cómodo debemos tener los riñones bien sujetos. Así, lo aconsejable es que tenga una profundidad de asiento de entre 65 y 75 centímetros y que los pies toquen el suelo. También sería conveniente que nos cubriese toda la espalda e incluso la cabeza, aunque los sofá modernos se quedan a la mitad de altura.

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El resto, que es el color, es cuestión de gustos personales. Y que quede bien con la habitación. Aunque el maximalismo se lleva, tampoco hay que pasarse con los contrastes.