En ocasiones, dentro de una misma estancia se hace necesario crear un espacio diferenciado. Por ejemplo, es lo que sucede en muchos salones, en los que se busca un espacio diferente y personalizado para leer, escuchar música…

La idea es que el espacio quede integrado dentro del conjunto de la estancia pero que, ala vez, se note que se trata de un lugar diferente, marcado. Para ello, se puede recurrir a muchas alternativas, pero si no quieres gastar demasiado y estás pensando en cómo conseguir este efecto con poca inversión, aquí tienes la idea que necesitas.

Se trata de utilizar un mueble que no sea muy alto, tipo los clásicos de cuadrados que hay en Ikea (por cierto, a un precio más que aceptable) para separar el espacio. Además, una de las ventajas de este tipo de muebles que se pueden utilizar para guardar libros, colocar algún adorno…

Después, hay que crear el otro espacio detrás del mueble. Lo ideal es que, como en la foto, el espacio quede recogido y cercano a la pared, ya que da más sensación de que es una zona distinta. Si vas a colocar un sillón, hazlo como en la foto, un poco ladeado, para que se note que no sigue la dirección del otro espacio, y que es diferente. Por eso, es ideal colocar un rincón como este al lado de una ventana, para orientarlo hacia allí.

Es más, si quieres reforzar todavía más la idea, puedes colocar algún vinilo en esta zona, o algún detalle en la pared, como un cuadro de otro estilo, que resalte la diferencia con el resto de la estancia. ¿Qué te parece la idea?

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Desde luego, es una manera sencilla y sobre todo, económica, de separar un espacio y darle un estilo original y muy personal a la habitación.

Foto de Apartment Therapy