A la hora de decorar el interior de nuestra casa, hay muchos elementos simples que no tenemos en cuenta y que pueden ayudarnos más que para que la estancia quede bonita. Es el caso de los cuadros. Aunque los usamos como meros elementos decorativos, en realidad encierran mucho más. ¿No has pensado en ponerlos en relieve para poder guardar dentro algo?

Esto se puso muy de moda durante una época con las llaves. Así, había cuadros que eran como pequeños armaritos con ganchos donde todos los miembros de la casa podían dejar sus llaves. De esta forma evitaban tener que buscarlas por toda la casa y sabían que siempre estarían en su sitio.

Pero este truco puede aplicarse a más cosas. Desde una caja fuerte en la pared, como vemos en las películas, hasta cosas que tenemos todos en casa como el cuadro de luces. ¿Cuántas veces no lo has mirado y has pensado que queda horroroso en el pasillo de la entrada? No tienes más que ponerle un cuadro delante y desaparecerá de la vista. Si necesitas tocar alguna vez los plomillos sólo tienes que descolgar el cuadro o abrir la puerta, si es que es de los de bisagra, y ya está. ¡Problema solucionado!

También puedes usarlos como armario para guardar las joyas. Por ejemplo, con un armarito lleno de compartimentos para tus anillos y collares. En la puertecita puedes colocar una reproducción de un cuadro famoso o pintarlo tú mismo. Así quedará muy elegante y además, tendrá una utilidad extra. Es una idea fantástica que apenas ocupa tiempo, y es muy barata de hacer porque en cualquier bazar o incluso en IKEA puedes encontrar estos armazones.

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