Los suelos de parquet quedan muy bonitos cuando están recién instalados y brillantes, pero con el paso del tiempo, tienden a estropearse si no les das los cuidados adecuados. Si quieres saber lo que debes hacer para que esté como el primer día, sigue leyendo. Verás como con unos sencillos pasos dura mucho tiempo como nuevo.

Lo primero que tienes que saber es que el exceso de humedad es fatal para este tipo de suelo. Puede manchar el parquet e incluso deformar las placas, con lo que tenemos que prestar especial atención si hay tuberías cerca o riesgo de fugas de agua. También tienes que tener cuidado si se derrama algo encima, como vino o agua. Hay que secarlo rápidamente con un paño limpio para evitar que se seque sobre la madera.

Tampoco hay que llegar al otro extremo: un ambiente excesivamente seco también puede dañar al parquet. Si el ambiente tiene una humedad menor al 30% deberías instalar un humidificador en el ambiente para regularlo. Un truco para conseguirlo de manera natural es dejar la puerta del baño abierta cuando te duches: el vapor se extenderá. Sin embargo, los cambios de humedad bruscos también son malos: la madera se expande y se contrae y puede acabar dañándose.

Un aspecto que muchos tienen en cuenta es el de los muebles: pueden rayar el parquet, por lo que el primer día nos afanamos en colocar tiras de fieltro para evitar rozaduras. Pensamos que con eso está a salvo de arañazos, pero no es así: los zapatos pueden hacer mucho daño. Si vienes de la calle, las suelas de tu calzado pueden tener piedrecitas pequeñas, cristalitos… cosas que pueden arañar el suelo sin que te des cuenta. Por eso lo mejor es quitarse los zapatos al entrar a casa y ponernos cómodos con unas zapatillas interiores. Además, tus pies te lo agradecerán mucho.

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