Aunque el mercado inmobiliario no se encuentra en su mejor momento, la rehabilitación y la reforma de pisos y casas no padece las mismas dificultades que la construcción. Cierto es que también requieren una fuerte inversión de dinero, pero son bienes ya existentes que implican ahorro, mejora y un cierta seguridad.

Por ello, si tu trabajo está relacionado con el mundo de la construcción, debes reorientarlo hacia estas dos posibilidades profesionales. Por un lado, los edificios de cualquier localidad deben pasar ciertas inspecciones que garanticen su seguridad y salubridad, por lo cual, en muchos casos pueden que necesiten de obreros; por otro, cada cierto tiempo (y no por capricho), es necesario reformar los pisos, sobre todo en el caso de los alquilados: cañerías, calefacción, cocina, ventanas… un montón de pequeños detalles que en muchas ocasiones interesa hacer al tiempo.

Aparte de estas posibilidades, las aseguradoras también pueden suponer un fijo en cuanto a múltiples accidentes del hogar que necesitan ser solucionados, así que no mires el vaso y pienses que está medio vacío, porque todo es cuestión de encontrar otros “campos de acción”.

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