Hay que reconocerlo. Es ver este sofá y que te entren ganas de tumbarte en él, no me digas que no… Sobretodo ahora que hace frío, se hace de noche enseguida y apetece (a mí, por lo menos) descansar un poco y tomarse un cafecito leyendo o escuchando música.

Un sitio así sería el ideal. Además, me imagino lo bien que podría quedar en mi salón, en una esquinita al lado de una luz para poder leer, o en un rincón de la salita de estar, para escuchar mi música preferida y desconectar un poco. En fin, que me parece una idea realmente estupenda lo de tener algo así, porque además, tiene una ventaja: se convierte en cama.

Es fino, no pesa y es muy manejable. O lo que es lo mismo, que todo son ventajas y que tiene un punto muy original, por su forma (parece que está simplemente enrollado, sin más) y por su color (el de la foto, en verde,es ideal para darle un toque alegre a cualquier estancia).

Vamos, que me gusta mucho, ¡¡yo quiero uno igual!!

Foto de Re-nest

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