La pátina original se obtiene con las pinturas al óleo, de forma natural, cuando la luz y la humedad actúan, como cuando el bronce se oxida y aparece esa capa medio transparente y le confiere ese aspecto antiguo, entre verdosa y parda. Debemos saber diferenciar los estucos y otros revestimientos de la pátina, pues aunque la terminación se asemeje, tanto el proceso como el acabado son muy distintos. Lo que buscamos con la pátina es un efecto óxido, un fondo caótico de trasparencias que os resultará muy bello a la decoración, tanto de paredes como de cualquier mueble u objeto de adorno.

Para preparar una pared os recomiendo un fondo bien definido, a poder ser en tono pastel o blanco, ya que la pátina debe ser siempre más oscura que el fondo. Cualquier pintura plástica os puede servir para ese fondo, pero dependiendo de la pátina, el fabricante os puede recomendar un fondo con un material determinado, así que seguid las instrucciones. Para el proceso sencillo que os cuento, con la plástica nos vale. Una vez seca la pintura, aplicaremos una mano de selladora transparente. Si usamos el látex líquido como sellador, podemos conseguir el tono brillante que queramos. Si no queremos brillo, con una mano de látex nos bastará. Si, en cambio, queremos conseguir un acabado brillante, cuantas más manos de látex apliquemos, más brillante quedará nuestra pátina. Incluso se puede aplicar al día siguiente de haber aplicado la pátina si queremos más brillo todavía. Diluid el látex en abundante agua, según la proporción que os indique el producto.

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 Necesitaremos trapos de algodón, incluso algodón en bolas, y unos guantes de goma para protegernos las manos, ya que aplicaremos betún de Judea por la pared de forma aleatoria por todas partes, como si creáramos un mural abstracto, e iremos retirando con el algodón los excedentes de material hasta que no haya ningún chorrete y así la pátina se va secando de forma distinta dependiendo de las ”imperfecciones” y micro ranuras de la pared, dando brillos y sombras en una pared lisa que nos dará ese aspecto oxidado. Con el óleo iremos impregnando con un trapo la pared y luego con los algodones retiraremos material hasta conseguir el tono deseado. Si queremos producir dibujos lineales o geométricos, simplemente pegamos cinta de carrocero o plantillas decorativas en la pared bien seca, aplicamos la pátina, retiramos la cinta con cuidado, y volvemos a aplicar pátina a toda la pared, quedando marcadas las líneas donde pegamos la cinta mostrando una pared decorada a nuestro estilo.