La decoración barroca consiste en la combinación de detalles modernos y antiguos. Los objetos ornamentados son lo más corriente de este estilo.

El término barroco como su propio nombre indica, quiere decir, recargado, pero su acumulación de detalles no encarna valor económicos, eran detalles pobres, de poco valor, pero majestuosos, por ello decorar un hogar de esta forma no conlleva demasiado gasto económico, pues la majestuosidad y la monumentalidad no tienen por qué conseguirse con riquezas.

En la época barroca, sí llegaban a utilizarse materiales ricos, conforme iban apareciendo en el mercado, como el vidrio de carrá, las alfombras persas, cerámicas, etc.

Algunos detalles que podemos tener en cuenta para nuestro hogar barroco, son conseguir algún sofá o cortinajes de la época. Un espejo es muy importante, de gran tamaño, con madera trabajada y teñido de dorado, esto incluso lo podríamos hacer nosotros mismos.

Para hacer el contraste típico para este estilo, estas grandes curvas se pueden combinar con muebles rectos.

Los materiales son el terciopelo, estampados y con relieves, de seda y satén, pero sin recargar demasiado.

Los colores son el verde musgo, azul petróleo, ciruela, dorado… con grandes contrastes luminosos y brillantes.

Si ponemos en marcha esta decoración, conseguiremos un hogar con un ambiente exquisito que hará de este una de las delicias hechas a nuestro gusto, que como ya hemos remarcado, la mezcla de detalles hace que nosotros mismos logremos sus efectos. Objetos antiguos con actuales, líneas curvas con rectas… toda una forma de regalar a nuestros ojos lo más personal de nosotros.

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