A la vanguardia de las tendencias decorativas, este estilo aporta tranquilidad y equilibrio en tu hogar

La filosofía zen llegó a Europa como una corriente de aire fresco. A principios del siglo XX la práctica zen aterrizó en Occidente influenciando a intelectuales y artistas como Picasso o Einstein. Así, la pureza estética y la profundidad de sus enseñanzas cautivaron en Europa.

A la vanguardia de las tendencias decorativas, el estilo Zen aporta armonía y equilibrio. Esta filosofía enseña al individuo a conocerse a sí mismo y a buscar el sentido de la vida a través de la unión del cuerpo y el espíritu.

Estilo decorativo

Los conceptos opuestos al estilo Zen son el clasicismo y el excesivo ornamento. La decoración zen busca la armonía en su máxima expresión, por ello, los colores juegan un papel muy importante. De esta manera, los colores neutros son imprescindibles, blancos, beige, ocres…

La simplicidad de los ornamentos es la fórmula perfecta para conseguir un equilibrio armónico. Así, tenemos que huir de estilos barrocos que no aportan sobriedad. El objetivo de la decoración zen es buscar la fórmula más confortable que nos permita movernos por la casa sin encontrarnos con demasiados obstáculos.

El color blanco predominará en la cocina y el baño. El mármol blanco para la cocina es la elección perfecta. En estas estancias se huirá del uso de elementos superfluos, buscando la comodidad.

El color elegido para el salón será el beige. Una de las características principales del salón debe ser la amplitud, por eso no se debe sobrecargar con demasiados cuadros ni elementos decorativos.

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En el dormitorio se impone la tranquilidad. La pureza y la sobriedad del color blanco harán que reine la sensación de armonía. Esto combinado con una buena iluminación, muy baja y escondida, hará del dormitorio la habitación más confortable de la casa.