Existe una filosofía sobre como debe de ser una habitación para ellos y como debe de ser una habitación para ellas.

No voy a entrar en los tópicos típicos de los colores, porque yo siendo mujer e incluso de niña nunca me gustó el color rosa por excelencia, siempre he preferido los verdes o los azules. Y a mis hijos les encanta el color rojo.

Ahora si tu entrarás en una casa y te llevarán a un dormitorio donde lo que vieras fuera colores vivos, alegres y dinámicos, cojines con formas de chucherias, posters en las paredes y copas ganadas en competiciones no podrías saber si el habitante de aquel dormitorio es masculino o femenino.

Si que podrías imaginarte la edad, porque es evidente que al crecer  la mayoría de nosotros tiramos por los colores más neutros, menos dinámicos, más serenos.

Sin embargo si que hay decoraciones que  funcionan mejor en los chicos y otros que funcionan mejor en las chicas.

Si viéramos un espacio lleno de  flores, muñecos, brillos y lazos, no nos equivocaríamos en pensar que es una habitación femenina.

Pero si lo que nos mostraran fuera una habitación con pocos detalles decorativos, elementos metálicos y sobrios textiles no dudaríamos en decir que es un dormitorio masculino.

Podría entrar en lo políticamente incorrecto con lo que he comentado anteriormente, pero es que funciona en la inmensa mayoría de los casos.

Hagamos un ejercicio imaginativo y sustituyamos los elementos decorativos en ambas habitaciones.

Centrémonos en el dormitorio azul, ahora coloquemos mentalmente una muñeca encima de la cama, y las mariposas que decoran el cuarto rosa, unas pequeñas flores sobre la mesilla y automáticamente se conviete en un dormitorio femenino.

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En el dormitorio rosa, habremos de trabajar más porque está muy recargada. Sustituyamos el edredón por uno a juego con el color de la pared, cojines con formas de troncos, quitemos flores, muñecos, lazos y mariposas y los sustituimos por algún coche, balón, y  algún superheroe y lámparas metálicas. De pronto el rosa pierde toda su fuerza femenina y se convierte en un color más.

Como ves no es una cuestión de mobiliario ni de colores sino de detalles