Si nos ponemos a buscar en los hogares con niños, son pocos los que disponen de unas habitaciones enormes para que los niños puedas dormir y jugar. Por eso es muy inspirador cuando encontramos una habitación pequeña y alargada, que es difícil encontrarle el lado bueno.


Esta habitación nos deja ver a través de la puerta, que se trata del cuarto del niño. Con unos colores alegres que dan la bienvenida a todo el que entre, mientras los ojos de los peluches vigilan y cuidan la habitación de su amo. Por los detalles en rosa o algunos peluches, podemos adivinar que es la habitación de una niña, pero me gusta como han camuflado los típicos colores y se lo han dejado únicamente a algunos juguetes.


La forma alargada no permite tener mucho mobiliario, por eso han colocado la cuna en la parte interior y unas estanterías que no cubran el paso, para no restar nada de espacio. Una cortina con lunares de colores y una cuna verde, blanca y dorada, nos dicen que el príncipe o la princesa que duerme ahí, lo hace bien acomodado.

La parte positiva de esta habitación tan enana es la enorme ventana. Cuatro ventanas alargadas, que dejan entrar toda la luz del exterior hasta bien entrada la casa. Así nos ayuda a ver más espacio del que hay  y mirar a través de ella, nos hará creer que jugamos dentro y fuera a la vez.


Para animar un poco la habitación, sin sobrecargarla, han colocado unas perchas y en ellas los disfraces favorito del niño, así cuando le apetezca convertirse en su personaje favorito y jugar por la casa, pueda hacerlo sin pedir ayuda.

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Si el niño o la niña es lo suficientemente grande, podemos incluir plantas en su habitación, aunque nunca es muy recomendable, porque siempre tienen todas las de perder rodeadas de tantos juegos.

¿Quién dijo que una habitación pequeña tenía que ser aburrida?

 

Fuente: Mes Caprices Belges