La elección de una cortina puede cambiar variablemente el aspecto de una habitación, por ello debemos ser cautos en escogerla adecuadamente.

Modelos, diseños, materiales, medidas… requieren suma importancia en su elección, las opciones son variadísimas.

Para elegir la adecuada hemos de tener claro nuestro proyecto, el proyecto, la estética…

La cortina puede tener varias funciones como tapar o disminuir la luz, conseguir intimidad, disimular algún defecto… y todo ello adaptándose al espacio (ventanas y estilos).

Aparte de la funcionalidad estética podemos crear efectos con ella (ampliar o reducir).

Para colgarlas también hay variadas opciones. Las barras son muy sencillas, decorativas y adaptables a cualquier ventana. Los materiales pueden ser el hierro, la madera… Los elementos que componen las barras son las argollas, soportes y terminales que también pueden ser de distintos materiales como tela, aluminio, bronce… Los rieles son mucho más deslizantes por sus guías y ganchos.

Un estilo muy funcional son las cortinas romanas, estas consisten en telas rectas que se pliegan horizontalmente y se suben para dejar pasar el aire y la luz. Son recomendables para correderas o fijas. Generalmente son de algodón por su facilidad para plegarse en lugares informales, otros materiales más rígidos son usados para dormitorios o salones.

Los visillos son para ventanas pequeñas. Su funcionalidad es dejar paso a la luz, pero sin reparar el exterior.

Las telas todas son permitidas para cualquier cortina, excepto las rígidas. Todo dependerá del paso de luz que deseemos. Los terciopelos o panas son ideales para restringir la luz y todo lo contrario son los algodones, linos y gasas que dejan pasar la luminosidad.

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Fuente: mi casa revista