La decoración con espejos, puede ser una alternativa para quien le guste la amplitud en su hogar. El secreto es buscar el sitio adecuado para su colocación. Estos ofrecen además de amplitud, continuidad y profundidad en los espacios, además de crear perspectivas diferentes de los objetos que adornan los espacios al reflejarse en ellos.

Sus formas, modelos y tamaños son variadísimos: de pie, estrechos, amplios, altos, bajos… y según el estilo de marco, podremos amoldarlo a nuestra decoración personal que exista en el hogar.

Una cosa a tener en cuenta, es que no deben obstaculizar, pues son objetos frágiles que se pueden romper con facilidad.

Si un espejo se inclina un poco hacia delante a la hora de colgarlo, esto se convierte en muy atractivo.

Nunca se ha de colocar un espejo, enfrente de un lugar donde hay ausencia de decoración, pues esto solo consigue duplicar la sensación de vacío.

Los reflejos del sol son muy molestos, por ello, nunca se colocan frente a las ventanas, solo lograremos una sensación de ceguera muy molesta.

Hay quien tiene el ingenio de colocar espejos dentro de las vitrinas, esto es una práctica de tercera dimensión, que da a los objetos que están dentro de esta un mayor realce. Un detalle muy picaresco para resaltar figuras pequeñas.

Dicen los sabios poetas que a la persona que le agradan los espejos, están llenas de sinceridad, no tienen nada que ocultar y siempre van con la verdad por delante. Son personas con personalidad transparente.

Fuente: en plenitud

 

También te puede interesar:  DIY: Candelabro de pared