El dormitorio es el lugar de la casa en donde más tiempo pasamos, sin embargo, no le damos demasiada importancia. Su elemento principal es la cama, no hay camas sólo rectangulares como son normalmente, también las hay redondas para los más atrevidos.

Cuando decoramos una habitación con nuestro estilo personal, dejando a un lado lo funcional y rutinario, es cuando nos sentimos realmente cómodos. En este lugar de la casa pasamos ocho horas durmiendo (es lo correcto) y hemos de prestarle un poco de nuestro tiempo en decorarlo.

Una buena idea es combinar cuadros con la colcha o la alfombra. Ampliar los espejos sin tenerles miedo de mirarnos en las horas de la noche, pues es nuestra imagen también natural, incluso los podemos colocar en sitios estratégicos para cuando nos dejemos llevar por los impulsos humanos y sensuales. Si nos apetece dar un toque salvaje natural, podemos optar por la decoración con plantas y flores secas (el problema de las naturales es la fotosíntesis). Si nos gustan las fotografías las podemos revestir con marcos o portafotos combinados igualmente con lámparas tanto grandes en el techo como pequeñas en las mesillas de noche.

Los cuadros con paisajes dan un toque de naturalidad y profundidad, de relax y tranquilidad, pero si preferimos la sensualidad, podemos escoger temas de amor o de pareja. Las imágenes juegan un papel muy importante, lo dicen todo de ti, tus creencias, tu sensualidad, tu naturalidad e incluso puede hasta alejar tus propios miedos si te atreves a luchar con las ilustraciones a las que más temes.

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Fuente: estilo y deco