Siempre hay una pared en nuestro hogar que  está más descuidada y que agradecería un pequeño cambio. Una buena opción es dibujar un mural en ella, si somos un poco manitas podemos conseguirlo.

Si la pared a cambiar está en la cocina, una buena vasija quedará estupenda, además si la pared está rota, las grietas, servirán de adorno más original todavía para simular la rotura de la vasija. La imaginación es primordial en esta clase de decoración.

Antes de comenzar tenemos que tener bien claro qué dibujo deseamos hacer y lo copiaremos en papel carbón. Pinturas, lápices, esponjas de varios tamaños, cinta adhesiva, mezclador, cartulina, tijeras, guantes… todo nos será útil en este trabajo.

En primer lugar se marca con el lápiz en la pared el dibujo deseado, suavemente para poder corregir los errores. Seguidamente lo vamos rellenando, extendiendo el color o colores con esponjas. El dibujo se irá delimitando con trazo negro de pincel. Si queremos dar profundidad en el dibujo podemos difuminar el trazo con una esponja. Cuando ya tenemos el dibujo delimitado, usamos los colores que más nos gusten para el dibujo y lo iremos rellenando.

Si hay algún dibujo muy pequeño, lo más adecuado es utilizar la cinta adhesiva para delimitarlo y poder pintar sin manchar los bordes.

Existen numerosos estilos y dibujos que podrán adornar nuestras paredes preferidas, como la de la habitación de los niños, estas podemos pintarlas con algún dibujo infantil. Si la habitación es de más adolescentes, un dibujo de moda será ideal.

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