La decoración de un dormitorio influye directamente en el descanso.

El colchón debe medir 20 cm más que tú y su medida mínima de 90 cm en individual y 160 cm en doble. El colchón ha de amoldarse al cuerpo y ser firme en puntos diferentes (ideal para aliviar las tensiones). Nunca debemos escoger el somier sin saber cómo es el colchón. Un colchón de látex nunca puede ir sobre una base tapizada, pues no transpirará bien, es más recomendable sobre láminas. Las almohadas hay que elegirlas según la posición en la que se duerme, (de lado una cervical, boca arriba una baja, bocabajo una fina). Las almohadas cervicales sujetan mejor el cuello y la nuca, las bajas  alivian la presión y tensión de los músculos, las finas no hacen que el cuello se doble.

La temperatura de la habitación es muy importante, este tiene que estar entre 18 y 20º. Los colores han de ser suaves y si hay algún perfume, nunca pesado, siempre suave y natural, pues estos favorecen el descanso.

Muchas personas, suelen dormirse dejando la televisión encendida, esto no es conveniente. Los aparatos eléctricos producen ondas electromagnéticas que inhiben la hormona del sueño (melatonina).

La ropa de cama es mejor que no sea de fibra artificial (aceleran el ritmo cardiovascular).

Con todas estas indicaciones, conseguirás tener una habitación adecuada para un buen descanso, algo primordial para vivir sanamente. El sueño es muy importante para nuestro organismo, mientras  este descansa se va renovando.

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