4. Acentúa las zonas de interés
¿Hay en tu rincón de trabajo una pared de ladrillo desnudo? No la cubras. ¿Una repisa, alguna variación arquitectónica, un zócalo de madera preciosa? Resáltalos. Si puedes elegir, monta tu oficina en el sitio ocupado por una armario, o bajo un arco, o incluso en un balcón acondicionado. Las grandes ideas surgen en espacios especiales, insólitos, donde la energía fluye y la creatividad se refleja en cada detalles. Da relieve al espacio donde quieres que tu productividad destaque.

5. No escatimes iluminación
Una oficina, sin importar su tamaño, es un espacio multifuncional, y a diversas tareas, iliminación específica. No te limites a la iluminación del techo. Acorde con tus necesidades, coloca lámparas de pie que faciliten el trabajo y te permitan conservar la salud de tus ojos. La iluninación es esencial, sobre todo, si trabajas en un espacio que no tiene luz natural.

Además, una adecuada iluminación hará crecer cualquier espacio, por pequeño o desangelado que sea.

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