Cuando veo las cajas de frutas de madera o de plástico tiradas en la basura siempre me da por pensar que podría diseñar con ellas. ¿Qué podría salir?

Todavía no se me ha ocurrido ningún diseño, pero no desisto. Lástima que carezca del sitio y del tiempo suficiente para poder coger unas cuantas de estas cajas de fruta y poder pararme a pensar.

Ahora alguien se me ha adelantado y me alegro de que a él, se le haya ocurrido un diseño en el que poder aprovechar esas cajas que terminan en la basura sin darles una segunda oportunidad.

Él, porque se trata de un hombre, es Mauricio Arruda,  arquitecto y urbanista brasileño participante del proyecto 21 para la Construcción sostenible en América Latina.

Este proyecto fue el despertar de Mauricio en temas relacionados con el medio ambiente dedicándose desde entonces a la investigación, el diseño y la arquitectura relacionadas con el medio ambiente y su protección, en lo que entra el reciclaje.

Y este es uno de sus diseños. Un aparador, un lugar de almacenaje construido para poder albergar las cajas de frutas que normalmente se van a la basura contaminando el entorno al estar hechas de plásticos.

La madera empleada tiene el sello de garantía FSC  (de las siglas en inglés para consejo para el control de los bosques) y los acabados no son contaminantes.

Mauricio no sólo ha prolongado la vida útil de estas cajas de plástico, sino que ha tenido en cuenta todo el ciclo de vida del producto, disminuyendo el derroche de energía y materiales en su proceso de producción.

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Todo un diseño ecológico que ha recibido el nombre de Línea José.