Decoremos las últimas horas de este 2010 de una manera especial; puedes invitar a la familia para una tarde de cine, llamar a tu pareja para cenar con la familia y así estar juntos, hablar con las vecinas sobre el centro de mesa, o juntarte con todo el mundo y hacer un Bingo en casa después de las campanadas. Parece que estar a la moda es algo muy necesario, pero todos sabemos que lo antiguo siempre vuelve y que en muchas ocasiones las novedades son la vanguardia. Actualmente, por extraño que parezca, el bingo vuelve a la carga y ahora, más que nunca, se vuelve a jugar. Si quieres descubrir donde puedes jugar al bingo online mejor que en ningún otro sitio, te aconsejo que entres en Juegos Lucky para jugar al bingo online sin problemas. Es más cómodo, no tienes limitaciones de horario y podrás encontrar a gente que quiere jugar como tu y pasarlo bien.

Lo que no sabemos del Bingo

Numerosos historiadores y especialistas afirman que el origen del Bingo tiene sus comienzos en la lotería italiana, cuando se unieron los reinos de Italia en 1530. La hipótesis de gran aceptación afirma que el antecesor del popular juego es “Il Giocco del Lotto d`Italia”, una lotería nacional que era jugada semanalmente y que a día de hoy se sigue jugando. En los dos casos, el organizador debe contar con bolas numeradas, un bolillero o tómbola y cartones numerados.

Luego el Bingo llamó la atención a los franceses, quienes lo denominaron “Le Lotto”, y se estableció con las reglas que se siguen aún en la actualidad. Fueron los primeros en jugar con las tarjetas de bingo, fichas y en cantar en voz alta los números, tal y como se hace en la actualidad, aunque en este caso, sólo fue jugado por gente de la alta aristocracia. Pero no fue hasta el 1800, cuando el bingo se propagó rápidamente por toda Europa y alcanzó una fama considerable.

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Después de extenderse por toda Europa el juego comenzó por Norteamérica. En principio el juego se uso en las ferias de los pueblos y festivales y la manera de jugar no se distanciaba mucho de la original, un organizador sacaba discos enumerados de una caja de cigarros mientras los jugadores marcaban los números en sus tarjetas colocando alubias (beans) sobre ellas y se gritaba “beano” si ganaban.