Dormitorio del siglo XV en el museo nacional de Artes Decorativas.

Dormitorio del siglo XV en el museo nacional de Artes Decorativas.

Debo avisaros de mi pasión por los trabajos en madera, marquetería, ebanistería, bargueños, figuras… todo esto para mi es escultura en madera.

Así que entendereís lo que pude disfrutar en este piso del museo.

Siguiendo el recorrido que propone e museo al primer espacio al que accedes es a un dormitorio tipo del siglo XV y lo primero con lo que topa tu mirada es un pedazo de cama portuguesa con un cabecero y un piecero trabajado con grandes columnas barrocas que a mi me hubiera quitado el hipo si lo hubiera tenido


La cama se situaba en el centro de la cámara. en muchas ocasiones, aquí no se mostraba, suspende un lienzo sobre la cama para evitar que se llenara de polvo.

Según lei en la información que te ofrecía el museo, las sábanas las traían directamente de Holanda y las frazadas (mantas) ,¿no te parece bonita la palabra?, era de lana fabricadas en Castilla.

En la pared del cabecero se situaban objetos decorativos religioso, evidentemente ese no era su propósito, digo el de decorar, sino el de proteger a los que allí dormían o mejor dicho el que allí dormía porque aunque el matrimonio podía dormir juntos en la misma cama tenían la costumbre de dormir en cuartos diferentes.

El resto del mobiliario lo forman espejos, un reloj de noche con una luz interior para ver la hora sobre una mesa divinamente trabajada en marquetería.

Papeleras, o lo que nosotros entendemos por un escritorio pequeñito, se llama papelera porque se guardaba el papel, por aquel entonces tan caro que no lo tirábamos como hoy a la papelera.

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Tocador con adornos de caparazón de tortuga, arcas para guaradar la ropa.

Escaparates, muebles estantería con puertas de cristal donde exponer en la parte principal imágenes religiosas  y en el resto curiosidades u objetos traidos de otros lugares como objetos chinos.

Una descripción de una típica habitación señorial de siglo XV se encuentra en un texto de Cervantes “La fuerza de la Sangre”

Precioso.

Mury, un beso