El arte del gotelé: consejos útiles

El gotelé es una decoración para nuestras paredes que se ha convertido en lo habitual en las construcciones, al menos en los últimos 30 años. Dependiendo del grosor de la gota puede resultarnos más o menos atractiva a la vista. Según mi propia experiencia de casi 40 años en este sector, recuerdo que el gotelé comenzó como recurso muy práctico para los techos “no muy bien terminados”. Simulaban algo así como estalactitas diminutas que colgaban del techo falso y con su forma redondeada, se diferenciaba del picado, otra técnica que bien realizada, obtiene un acabado muy atractivo. Las primeras aplicaciones del gotelé se obtenían con la ayuda de una escobilla o de una máquina manual en forma de bombo que en vertical y con la ayuda de una manivela, escupía las gotas.

Al aparecer las pistolas especiales para gota  y con la ayuda del compresor, se mejoró en rapidez y uniformidad de las proyecciones. Este es el mejor sistema para conseguir una pared más bonita. El secreto para que nos resulte una gota igual en tamaño y podamos conseguir una pared uniforme, se consigue primeramente con la potencia del compresor. Cuanto más pequeño queramos el tamaño de la gota, más potencia debe tener el compresor. Así que recomiendo que sea al menos de 2 cv. Y lo más importante: la manipulación de la pasta de gotelé. También dependiendo del grado de viscosidad de dicha pasta, obtendremos más o menos grosor de gota y su acabado redondeado.

Para la  proyección de gota a pistola a alta presión es necesario que cubramos y protejamos todas las zonas donde no queramos gota: muebles, suelo, molduras, ventanas, puertas, etc, ya que el abanico de la pistola proyecta gotas en un ángulo más amplio del que imaginamos en un principio, y rebotan muchas gotas además.

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 Las herramientas, materiales y accesorios que necesitamos serán: pasta al temple de gotelé, compresor y pistola, un amplio cartón para probar la proyección sobre él, hasta que encontremos el tamaño de gota que nos guste, un rollo de plástico o papel para proteger todas las superficies y objetos donde no vaya la gota, una espátula para ayudarnos en la elaboración de la mezcla (agua y la pasta al temple), tanto para removerla de vez en cuando pues se encostra rápidamente, como para retirar de la pared gotas mal proyectadas, y un recipiente (cubeta, cubo) de al menos 6 ó 7 litros para hacer mezcla, cinta de carrocero para adherir los protectores y objetos más pequeños, como enchufes e interruptores. He puesto la cinta para el final, ya que podemos “dibujar” con ella en la pared algo original provocando, al retirarla, zonas alisadas tipo grabado: flores, dibujos geométricos, etc. También podemos usar plantillas con dibujos ya hechos.

 

Toni Ferrando.